domingo, 8 de abril de 2007

LAS HUELLAS DE LO INCOMPLETO (9ª PARTE)

Pero sigo pensando que no sé qué le puedo contar que sea necesario para su reportaje… ya sabe que yo hablo y hablo y no callo, que eso se lo habrá dicho el psicólogo, que a mí lo que es hablar me encanta, pero llega un punto en el que yo sé que agoto, porque me agoto a mí mismo muchas veces y claro, luego pasa lo que pasa, que de todo lo que he dicho se queda la gente con el mensaje que no es… pero si a usted le está sirviendo todo esto yo sigo, que anda que no puedo contar batallitas… que eso a mí me encanta, soy como los señores mayores, que hablar de la posguerra y todo eso, aunque yo claro de posguerra poco, con lo que a mí me gustaba la historia hace tiempo, pero ahora ya nada de nada, es como si lo hubiera olvidado… y mire que yo hago por aprender cada día de todo lo que me pasa, pero muchas veces me doy cuenta de que no hay mucho de donde sacar, que no merece la pena hacer un análisis rutinario para darte cuenta de lo que te falta o lo que no… no sé, tengo una amiga que siempre me dice que está muy orgullosa de mí por todo lo que estoy consiguiendo… que me ve más maduro, menos niño que antes y yo como… coño, pues claro que soy más maduro, cuando tú me conociste teníamos quince años, si no soy más maduro que antes, apaga y vámonos… y ya empezamos a analizarnos a nosotros mismos y nos damos cuenta de que nos ahogamos en tantos vasos de agua a lo largo del día que Font Vella nos tendría que hacer descuento cada vez que alguien comprara sus botellas… y yo lo de los ataques de ansiedad no se lo he contado, a esta amiga me refiero, porque no quiero que se agobie la pobre, y también por vergüenza porque es como si tuviera que contar a todo el mundo lo que me pasa… que es una de las cosas que siempre me pasa… conozco a alguien y ya pienso que va a ser mi amigo eterno, y ya estoy contándole mis batallas sobre los hombres, más o menos como a usted, que mire, le agradezco que me escuche, pero ya sabe que cuándo usted quiera parar yo me callo y me voy a mi casa, que tendré que preparar la comida de hoy además, porque esa es otra, esto de la independencia yo creí que iba a ser otra cosa, como más lujuria y desenfreno y al final me he convertido en exactamente lo mismo que mi madre… un ama de casa con la pata quebrada que lo único que hace es limpiar limpiar y limpiar… aunque ella ha tenido que aguantar mucho más que yo… como todas las madres… pero eso es otro tema que no viene al caso… de todas formas, yo ya le digo, no sé muy bien en qué le puede servir todo esto, porque está claro que la vida de un adolescente medio no le importa a casi nadie porque eso ya se ve en la literatura… que no hay historias de adolescentes gays que reflejen la puritita realidad, que todos los libros que yo me he leído solamente trataban de chaperos o de politoxicómanos… y claro uno cuando ve que sólo se refleja eso pues piensa, a ver si al final voy a tener que hacerme chapero para saber lo que es vivir de verdad… pero inmediatamente me viene la cordura a la cabeza y me doy cuenta de que estoy muy bien como estoy… aunque claro, siempre se puede estar mejor… a mí me encantaría que me tocaran unos millones en la lotería… y poder vivir algún año más desahogado, y ahora que estoy trabajando me alegraría mucho más… porque viendo como está el mundo del trabajo sólo me entran ganas de salir de él…

No hay comentarios: