sábado, 7 de abril de 2007

LAS HUELLAS DE LO INCOMPLETO (7ª PARTE)

Por eso le decía que no creo que esto sirva de mucho, porque al fin y al cabo, yo soy como todos los demás… más maduro si quiere planteárselo positivamente… pero al final como todos los demás. Mucho hablar sobre lo que soy consciente, pero luego no me lo aplico a mí mismo… ya sabe, consejos vendo que para mí no tengo, un no parar vaya… y yo todos los días venga a preguntarme que qué he hecho yo mal para sentirme como me siento, que en realidad no es que me sienta mal conmigo mismo, a ver si me explico, es sólo que creo que estoy viviendo una vida que no quiero, y luego claro, está el reverso de todo esto, que tengo veinte años y que por muchas fantasías que yo me haya creado, la vida que yo quiero tener está a años luz todavía… y yo creo que de todas esas ideas es lo que me vienen los ataques de ansiedad… aunque mi problema sean los hombres… que me fijo en uno y no aprendo del anterior… porque anda que no hay hijoputas sueltos por ahí, pues ea, que tengo que dar con cada uno de ellos… un imán soy yo para eso, se lo digo en serio, y no es que quiera hacerme la víctima en plan Scarlett Ohara ni nada por el estilo, que yo sé que si me fijo en ellos es porque me va la marcha más que un tonto a un lápiz, y porque me gusta sufrir… y ahí llegamos al masoquismo… pero no físico, que a mí eso de la violencia en el sexo nunca me ha llamado mucho la atención, yo soy más del filón romántico, ya ve el estrago que han hecho las películas de Meg Ryan, me refiero al hecho de que siempre mis relaciones han tenido elementos tan turbios, que yo creo que precisamente esa dificultad es lo que hacía unirme a los hombres… uno de ellos era un desenganchado de los antidepresivos y ya se sabe que los drogadictos, sean del tipo que sean, es muy difícil que se recuperen, por no decir que no se recuperan nunca porque siempre tienen dependencia a lo mismo, y yo claro, ahí actué mal porque le dejé que me cargara a mí con sus problemas porque yo le quería y todo ese rollo, pero al final acabó encontrando a otro con el que desahogarse y mire usted, un mes de mi vida tirado a la basura… y si quiere verlo de alguna manera, creo que he estudiado psicología precisamente por eso, para llegar a entender ciertos comportamientos que por aquel entonces me parecían surrealistas… el segundo chico con el que estuve era un mentiroso compulsivo… mentía hasta en la ropa que se había puesto el día anterior, y con eso creo que lo digo todo, o al menos eso me parecía a mí porque más de una vez le pillaba en una mentira de las gordas y él me lo negaba, pero qué iba a hacer yo si estaba enamorado… pues aguantar como un tonto, ya sabe usted lo que algunas personas hacemos por amor, o por ingenuidad vaya usted a saber, pero el caso es que cuando se acabó esa relación me empecé a plantear lo del imán, lo de que atraía a toda la clase más baja de moralidad que se podía encontrar…

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