martes, 10 de abril de 2007
CUANDO PIENSO EN TI, NO HAY NADIE MÁS (1ª PARTE)
Yo sé lo que estará pensando ahora mismo. Sé que soy lo que aparento, o al menos lo que se han encargado de retratar los medios de comunicación desde hace años. Pero qué quiere que le diga, yo tengo este aspecto porque a mí me da la gana, y no es que me sienta más masculina por ello, ni lo piense por un momento, que yo soy mujer y muy mujer… que cuando me parió mi madre estuvo muy claro lo que yo era… un mujer cien por cien… y como dice mi abuela… al que no le gusta, que se compre un burro y se pierda… que no he entendido nunca eso del burro, pero supongo que son cosas de señora mayor. Pero el caso es que yo he venido por su anuncio, porque me llamó la atención que alguien pusiera tan claro lo de se busca voluntarios para confeccionar un libro sobre homosexualidad… que cuando yo lo vi lo primero que pensé es que era una trampa de esas que suelen gastar los homófobos para después pegarte una paliza… fíjese a qué grado de miedo hemos llegado… pero después lo pensé mejor y llamé, porque yo siempre he querido dar mi versión de lo que es el mundo lésbico, porque estoy harta ya de que me digan que las lesbianas como yo lo que deseamos en el fondo es ser hombres… pues no señores, no… a mí lo que de verdad me apetece es estar con una mujer y ser todo lo mujer que puedo llegar a ser… y no me parece lógico que tenga que conseguir todo eso poniéndome tacones o tiñéndome el pelo cada semana… porque además, entre todas mis amigas puedo contar con los dedos de una mano las que se gastan millonadas en perfumes y tonterías semejantes… porque al fin y al cabo todo eso no deja de ser un disfraz que enmascara lo que de verdad eres… y no es que juzgue a las que lo hacen ¿eh?... aquí cada uno es libre de usar todos los productos que se quieran… pero a lo que me refería era al hecho de que a mí me están todos los días vendiéndome la moto de que tengo que ser más femenina, que tengo que ponerme guapa para salir… pero ya me dirá usted, con dos trabajos en los que estoy ya no explotada sino casi casi rozando la esclavitud, cuándo tengo tiempo de mirarme al espejo si quiera… porque esa es otra, hace meses que no me miro detenidamente al espejo, porque salgo desde bien entrada la mañana y llego a mi casa casi de madrugada… y claro, a mí lo que menos me apetece es mirarme en el espejo y tener que desmaquillarme… así que me tiro en el sofá y ahí me quedo… sin hacer nada… y así noche sí y noche también… que no sabe usted la de veces que me he tumbado y me he despertado en la misma posición… porque yo otra cosa no, pero el sueño lo cojo en seguida… nunca he sufrido de insomnio y mi cuerpo está perfecto con mis cuatro horitas de sueño… todo es acostumbrarse… ya sabe usted como estará el mundo del trabajo… una merienda de negros, se lo digo yo que veo pasar a cada uno por el sitio por el que limpio… pero auténticos desechos humanos, los pobres… que cuando les ves ya sabes que no les van a coger en ningún sitio, porque los jefes lo que quieren es alguien presentable, pero claro… a mí lo que me hace gracia es que se les hinche la boca diciendo que quieren abrir nuevos puestos de empleos para todos y al final, para quiénes son… para los de siempre… que todo está aquí muy trucado… y yo no sé cómo la gente no se queja más… que cuando pasó aquí en la oficina el revuelo porque uno de los nuevos le dijo cuatro cosas bien dichas a la jefa, todo eran ovaciones en la intimidad, pero a la hora de la verdad nadie se fue con él… ese chico sí que me dio una alegría… no como esa panda de borregos que desfilan todos los días en traje pisoteándote el trabajo que tanto te ha costado hacer…
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