jueves, 12 de abril de 2007

CUANDO PIENSO EN TI, NO HAY NADIE MAS (4ª PARTE)

Hubo un tiempo en el que yo creí que estaba enferma, pero eso ya lo habrá podido usted intuir… no hay que ser muy listo, pero eso ya le he dicho que fue hace tiempo. Ahora creo que soy mucho más normal que cualquier persona… dentro de lo que cada uno entienda como normal, claro, que yo tampoco me las quiero dar de lista ahora y aparentar una serenidad que no tengo… porque es muy curioso como nosotras, las lesbianas, hemos desaparecido de la faz de la tierra por un tiempo, como si no existiéramos… como si no se nos tuviera permitido ni siquiera un puntito pequeño de realidad entre tanto barullo emocional… porque claro, como a nosotras las mujeres siempre se nos ha facilitado el hecho de darnos dos besos y las caricias, porque en eso los gays no lo han tenido tan fácil… se lo digo yo, que tengo amigos que ni siquiera se dicen un simple te quiero en la calle por miedo a las reacciones, claro que son amigos con una cierta edad ya… porque todo viene de la época del franquismo y la persecución y no es que yo sea historiadora ni nada por el estilo, pero eso se ve en la calle, que todos somos muy tolerantes hasta que dejamos de serlo… sin ir más lejos mi madre, que una vez mi hermana se enamoró perdidamente de un chico en silla de ruedas, el pobre se había quedado paralítico en un accidente de coche, y mi madre ya torció el morro desde el primer día y le hizo la vida imposible a mi hermana… que si no se puede mantener una relación por pena, que si esto no va a durar y tú lo sabes, y muchas barbaridades que yo me tuve que callar para no decir lo que pensaba claro, porque quiera que no era mi madre y yo sabía que lo hacía para proteger a su hija… y el caso es que sobre la facilidad que tenemos para demostrar el afecto, claro… parecía como si mis relaciones fueran simplemente de amistad… y todo tiene su parte positiva, que a mí me encantaba no tener que dar explicaciones cuando me veían dándome un beso con mi novia, porque se supone que las chicas hacen ese tipo de cosas, pero por otro lado, a mí me amargaba el que la gente no se diera cuenta de que yo estaba enamorada, hasta el cuello vamos, de la persona que estaba a mi lado… y yo creo que por eso me canso tanto de las relaciones, porque al final yo pensaba, para qué darlo todo si al final nadie lo reconoce… y claro, cuando vas teniendo una edad te paras a pensar y te das cuenta de que no tienen que darse cuenta los demás si no tú misma… que lo que la gente diga o piense te la tiene que traer bien floja…

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